Halos azules

Conectividad: el Internet de las cosas.

Recuerdo cuando adquirí mi primer móvil allá por el año 93 ó 94, era un motorola 1500, pantalla monocromo y que solo servía para llamar y mandar mensajes, sms. un ladrillo, recuerdo leer artículos en aquellos tiempos en los se predecía la influencia que el movíl iba a tener en nuestras vidas y como estas iban a cambiar, llevaríamos en nuestros bolsillos cámaras de foto, de video, podríamos ver la televisión…., ahora estamos más que acostumbrados a todos eso.

Internet también fue una revolución, poco a poco nos atrapó en su red y hoy en día sin estar conectados no podemos vivir, nos acerca a las personas, a los datos, nos facilita la vida en definitiva, o nos la complica según quién lo vea.

Conectividad IoT
El Internet de las cosas.

Tras nuestra "conexión", ahora llega el turno de las cosas y no me refiero a móviles, tablets, consolas, televisores que ya llevan mucho tiempo conectados también, hago referencia a las cosas, tal como suena.

Conexión planetaria.

Como decíamos, nuestros dispositivos móviles ya están conectados a Internet, la domótica es otro campo que conecta, a través de aplicaciones, nuestros dispositivos móviles con algunos objetos de casa permitiéndonos entre otras cosas subir y bajar las persianas, encender o apagar luces de nuestro salón e incluso consultar lo que hay en la nevera, para que todo esté perfecto cuando lleguemos a descansar después de un día de trabajo.

Sin olvidarnos de los sistemas de alarma y seguridad que nos permiten visión a tiempo real a través de nuestros dispositivos móviles de todo lo que está aconteciendo en nuestra casa o trabajo cuando no estamos.

Y por supuesto los coches que ya comienzan a conducir solos permitiéndonos disfrutar del paisaje.

Pero el IoT (Internet of Thinks) no se quiere quedar simplemente ahí, quiere todo conectado, e identificado en la red a través de una IP propia para cada objeto haciendoles participes de una inteligencia global virtualmente infinita capaces de enviar y recibir información de todo tipo que sería procesada en la nube y compartida a tiempo real, manipulando todos esos datos con la tecnica del Big data.

Esto a mi me sugiere un par de dudas, por un lado como gestionar toda esa cantidad de datos ya que el Internet de las cosas debería codificar de 50 a 100.000 billones de objetos y seguir el movimiento de estos teniendo en cuenta que Telefónica augura que en 2023 la cantidad de aparatos conectados al Internet de las Cosas será de 20.000 millones.

Y por otro lado, como generar la energía necesaria para que todo funcione, tomemos como ejemplo el centro de datos que Telefónica inauguró en Alcalá de Henares (Madrid) en 2013, tiene una superficie de 65.700 metros cuadrados, ocho campos de fútbol, y la potencia energética equivale a 40.000 hogares.

En que nos ayudará.

Imaginemos que el trabajo nos tiene totalmente monopolizados, los niños, nos falta tiempo para poder ir a hacer la compra al "super", pero en nuestra cocina tenemos un frigorífico inteligente que sabe que no tenemos comida en su interior, se pone en contacto con el supermercado y nos hace la compra, ¿pero como encuentro comida en mi nevera si no estoy en casa? al realizar la compra la nevera envía un código al supermercado que se imprime en el ticket de compra que permite al repartidor abrir la puerta de nuestra casa y colocar los productos en su lugar, cuando el repartidor accede a nuestra casa el sistema de seguridad se activa y nos remite imágenes en tiempo real de lo que sucede en nuestro hogar a nuestro dispositivo móvil. Esta misma nevera actualiza su estado y hace un seguimiento de todos los alimentos que tenemos en su interior, de la fecha de caducidad de los productos e incluso como está conectada a la red nos sugiere recetas con los alimentos que tenemos.

Internet de las cosas
Una cocina conectada a Internet.

En definitiva nos ayudará en nuestro día a día, eso sí, seremos nosotros quienes sigamos pagando, quizá para el IoT 2.0, lo hagan las cosas.

El ejemplo de la nevera podemos exportarlo a otros muchos objetos que tenemos en nuestra casa como por ejemplo:

Mandar información sobre nuestro estado de salud a nuestro médico a tiempo real, cuidado de las plantas de nuestro hogar, aplicando riego, abono y monitorizando el crecimiento de estas, lámparas que ajusten de manera inteligente la intensidad de la luz que necesitamos en cada momento, permitiéndonos de esta forma ahorro energético, inodoros que nos hagan análisis de orina al levantarnos por la mañana y envíe toda esa información a nuestro médico, cepillos de dientes que te avisa de caries y te pide consulta al dentista.

No sé a vosotros pero a mi me esta viniendo una pélicula la cabeza, La isla.

El lado oscuro de la conexión.

"A veces no reconocemos los errores del pasado. La seguridad en Internet debe estar reauditada de forma continua durante los 365 días del año", asegura Chema Alonso, el carismático CEO de ElevenPaths.

Y es que todo en esta vida tiene dualidad, sin algo no existe el otro algo, la consecuencia de tener toda nuestra vida conectada a través del Internet de las Cosas nos hará mucho más vulnerables ante los cyberataques, si con los dispositivos móviles nuestra seguridad es frágil cuando todos los objetos nuestras casas estén conectados no sabemos lo que podrá ocurrir, como lo expresa John Moor, director de The Internet of Things Security Foundation: "Todo el mundo se centra en las oportunidades de innovación que ofrece el Iot, pero hasta este momento se ha hablado relativamente poco de su lado más siniestro. Si no tenemos cuidado, podemos meternos en problemas sin darnos cuenta. Y algunos de ellos, sin precedentes".

Pero no seamos catastrofistas al fin y a la postre somos nosotros quienes ponemos los limites, tan solo debemos ser precavidos y decidir que queremos mostrar al mundo.

ioc
Conectividad total.

El Internet de las cosas fuera de casa.

AT&T junto a la firma Ericsson han llevado a cabo el proyecto de "agua conectada" en donde varias decenas de analizadores de agua, controlan los 692 kilómetros del río Chattahoochee en Estados Unidos. Enviando continuamente datos precisos de la calidad del agua. Todo ello, usando sensores autónomos, que cuentan con un año de batería. Han logrado pasar de los 15.000 euros que cuesta un analizador industrial a los 500 euros de estos nuevos sensores. Eso, sin tener en cuenta el ahorro que supone en personal, al no necesitar ajustarlos, ni recoger los datos, ni cambiar la batería durante un año. Datos útiles, logrados de manera eficiente.

La empresa noruega Thinfilm, crea etiquetas NFC para botellas de vino. Tecnología que puede detectar, incluso, si una botella de vino ha estado abierta o no. Pudiendo de este modo evitar falsificaciones en botellas, como la de un jerez de la bodega Barbadillo, que cuesta 15.000 euros la botella.

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Más allá de las ciudades inteligentes.

Sin lugar a dudas el Internet de las cosas nos ayudará, ahora solo queda esperar a que se extienda y ver su funcionalidad, corregir a tiempo real los problemas que seguro se generarán y lo más importante: que sea una tecnología al alcance de todos.

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